{"product_id":"flaminio-torri-ecce-homo","title":"Flaminio Torri - Ecce homo","description":"\u003cp\u003eEl tema iconográfico del rostro de Cristo tiene orígenes antiguos y está vinculado a la leyenda de la Verónica. El episodio en el que los verdaderos rasgos de Cristo quedaron impresos en un paño usado por una mujer para limpiarle el rostro también se relata en los Evangelios. Esta mujer fue identificada como Verónica, probablemente debido a la similitud con las palabras latinas \"Vera Icon\". Desde los primeros tiempos del cristianismo, el rostro de Cristo ha sido objeto de especial veneración. Su representación ha permeado toda la historia del arte occidental. Desde las primeras representaciones icónicas de los primeros cristianos y la Alta Edad Media, hemos evolucionado gradualmente hacia descripciones cada vez más naturalistas (a partir del Renacimiento) o realistas (típicas del arte flamenco). El tema de esta obra, en particular, sigue el modelo iconográfico del \"Ecce Homo\", que hace referencia al episodio de la Pasión en el que Cristo, tras su juicio, fue coronado de espinas, vestido con un manto rojo y con una caña en la mano. Estos atributos hacían referencia a que el Mesías era llamado «Rey de los judíos» por sus seguidores, por lo que los centuriones lo vistieron con tales «vestiduras reales» para exponerlo al insulto y al ridículo. Por estas razones, el tema del Ecce Homo se convirtió, especialmente a partir del siglo XVII, en una imagen emblemática y significativa del sacrificio redentor de Cristo. Diversos expertos han atribuido la obra a Flaminio Torri o a su círculo, basándose también en otras obras que presentan la misma tipología del «Ecce Homo» y que, en referencia al ambiente boloñés de la pintura del siglo XVII, tienen como modelo principal el desarrollado por Guido Reni en varias pinturas (entre las que destaca la versión conservada en el Louvre de París).\u003c\/p\u003e\n\n\n \u003cp\u003eLa obra, tanto en su iconografía como en su forma, se presenta como un producto típico de la escena pictórica boloñesa del siglo XVII, con su vibrante diálogo entre el clasicismo equilibrado y la experimentación barroca. Este fue el camino iniciado por la Academia Carracci y seguido por los pintores más importantes de la zona (Guido Reni, Lanfranco, Domenichino). La obra de Flaminio Torri, a quien se atribuye la obra, también se inscribe en esta dialéctica. En esta obra, dado el tema solitario y el modelo tomado de Guido Reni, prevalece el clasicismo. Nos encontramos, pues, ante un estilo pictórico nacido del gran naturalismo del siglo XVII que, con el objetivo de corregir los supuestos errores cometidos por el manierismo, se vinculó directamente con los grandes maestros del Renacimiento tardío, en particular con Rafael. De ahí la monumentalidad de la figura y una representación totalmente naturalista que también recuerda a Tiziano. En este sentido, resulta emblemático cómo la superposición pictórica, al estilo tonal típicamente veneciano, se centra en gran medida en las cualidades expresivas del color, y cómo el uso de la luz es altamente avanzado, casi provocando la desintegración de las formas, sello distintivo más reconocible de la estética barroca contemporánea. Esta obra, sin embargo, no exagera su atmósfera, manteniéndose dentro del equilibrio clasicista que tuvo a Guido Reni como su principal punto de referencia. Más bien, aún podemos discernir algunos vestigios manieristas en la forma ligeramente alargada de Cristo, en la tensión de su torsión (aunque completamente natural) y en cierta afectación y languidez de su mirada. Pero incluso este último elemento está en perfecta sintonía con la estética clasicista del siglo XVII, es decir, con el deseo de la Contrarreforma de expresar una nueva religiosidad, basada en un sentimiento más íntimo y pietista. La paleta del artista también nos habla del siglo XVII, con su predominio de tonos oscuros y la figura emergiendo del fondo precisamente gracias a la acción de la luz.\u003c\/p\u003e\n\n\n \u003cp\u003eLa obra ha sido atribuida, por diversos expertos, a Flaminio Torri o a su círculo. Nacido en Bolonia en 1620 y fallecido en Módena en 1661, Torri fue alumno de Giacomo Cavedoni y posteriormente de Simone Cantarini. Tras la muerte de este último, heredó su taller junto con Lorenzo Pasinelli. Trabajó en Bolonia durante sus primeros años, creando la \"Adoración de los Magos\" en el Museo de San Giuseppe y el \"Descendimiento a la luz de la noche\" en la Pinacoteca Nazionale. Entre sus obras públicas más significativas se encuentra el retablo \"San Antonio y el Niño Jesús\" en la Iglesia de la Osservanza de Imola. Entre sus encargos privados, para los que pintó numerosas sagradas familias y figuras de medio cuerpo de diversos temas, se encuentran varias versiones de \"San Francisco en éxtasis\", la \"Sagrada Familia\" en Dresde, una \"Virgen con el Niño\" en la Colección Amata y una serie de lienzos que se conservan actualmente en la Galería Pallavicini. El pintor se trasladó posteriormente a Módena para servir a Alfonso IV de Este, donde ejerció como superintendente de las colecciones.\u003c\/p\u003e","brand":"Stefano Colucci","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":56218074775938,"sku":"scol001","price":2100.0,"currency_code":"EUR","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/0909\/7065\/3058\/files\/IMG_20211202_190144.jpg?v=1768470848","url":"https:\/\/cjfh11-ee.myshopify.com\/es\/products\/flaminio-torri-ecce-homo","provider":"Venderequadri","version":"1.0","type":"link"}